Ticket o factura, qué diferencias existen entre ambos documentos

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Ticket o factura, qué diferencias existen entre ambos documentos

A la hora de adquirir un bien o un servicio lo habitual es que nos den un documento que lo justifique y este documento puede ser un ticket de compra o una factura. El ticket,  históricamente,  se ha entregado al cliente como el documento justificativo de la compra. Un ticket es lo mismo que una factura simplificada, pero no es exáctamente lo mismo que una factura.

No todas los sectores pueden emitir un ticket o factura simplificada, lo normal es que se emita una factura, pero el ticket o la factura simplificada se permite y es habitual para el sector del comercio minorista, los servicios de hostelería, transporte de personas y equipajes, aparcamiento de vehículos y peajes, tintorerías, servicios telefónicos y de ambulancias. Es obligatorio emitir factura cuando el destinatario sea otra empresa o un profesional, siempre que el destinatario lo exija o cuando el destinatario sea una Administración Pública.

La principal diferencia entre un ticket y una factua es que en el ticket no aparece identificado el receptor, mientras que en la factura además de los datos obligatorios del emisor, que también deben aparecer en el ticket, estarán los del receptor. No es obligatorio que en el ticket aparezca ni la base imponible ni el tipo de IVA aplicado o si se aplica o no IRPF. Lo mismo podemos decir de si se aplican o no descuentos.

nivel fiscal existen grandes diferencias. Por ejemplo, si un autónomo se quiere deducir una dieta de una comida en un restaurante no le bastará con aportar el ticket del pago de la comida, ya que es obligatorio además de pagar con medios electrónicos, que el receptor esté correctamente identificado con todos sus datos fiscales en el mismo. Por lo tanto, se requiere una factura completa, no basta con la simplificada. Además, una vez contabilizada como un gasto con el ticket nos vamos a poder deducir el IRPF, como gasto, mientras que con la factura vamos a poder deducir tanto IRPF como IVA soportado. Y esto es importante a la hora de contabilizar ambos documentos.

Tanto en el caso de facturas como de tickets o facturas simplificadas es necesario guardarlos durante cuatro años por las posibles revisiones fiscales que nos puede realizar la Agencia Tributaria.

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